Más que una silla: un apoyo para aprender a comer
Me acuerdo como si fuera ayer cuando Julius y Emma (mis sobrinos, que hoy ya tienen 5 años) estaban por iniciar la alimentación complementaria. Una de las preguntas más repetidas de mis hermanas fue: ¿qué silla compramos?. Y es que muchas veces elegimos una silla porque se ve linda, porque alguien más la compró o porque está en oferta. Pero más allá de eso, hay características importantes que deberíamos tomar en cuenta.
La silla de comer no es solo un accesorio, es una herramienta que influye directamente en la postura, la seguridad y la comodidad del bebé al momento de comer. Por eso, antes de elegir, vale la pena detenernos y revisar algunos puntos clave.
Hoy les comparto las características que buscamos al elegir una silla de comer:
▫️ Seguridad
La silla debe ser estable y firme. Es importante que en caso que bebé sea muy pequeño cuente con arnés o cinturón para mantener al bebé seguro y evitar que se resbale. Si la silla tiene ruedas, estas deben poder inmovilizarse al momento de usarla.
▫️ Apoyo de pies
La silla debe tener un apoya pies que permita que las rodillas y la cadera estén en un ángulo cercano a 90°. Esto favorece una postura adecuada y ayuda a disminuir el riesgo de atragantamiento. Si el bebé aún no alcanza el apoya pies, se puede colocar una caja o algún soporte firme.
▫️ Fácil de limpiar
Sabemos que esta etapa es de exploración, por lo que elegir materiales fáciles de limpiar hace todo más práctico en el día a día.
▫️ Apoyo en la espalda
El respaldo debe ser lo suficientemente alto para dar buen soporte a la espalda, cuello y cabeza, especialmente al inicio.
▫️ Bandeja
Idealmente, la bandeja debe quedar a la altura adecuada (por debajo del pecho), permitiendo que el bebé pueda agarrar los alimentos con facilidad.
▫️ Revisar especificaciones
Es importante revisar el peso máximo recomendado para tener una idea de cuánto tiempo podrá utilizarse la silla.
▫️ Diseño seguro
Evitar sillas con bordes filosos o piezas pequeñas que el bebé pueda llevarse a la boca.
▫️ Comodidad
El asiento debe ser amplio y cómodo, para que el bebé pueda permanecer tranquilo durante el tiempo de comida.
▫️ Liviana y adaptable (opcional)
Si la silla es liviana, facilita moverla dentro de la casa. Y si se adapta al crecimiento, puede acompañarlos por más tiempo sin necesidad de cambiarla.
Les voy a compartir mis dos sillas favoritas, PERO QUE CONSTE: no son las únicas que existen que se ajustan bien, pero sí son mis favoritas porque ambas las tengo en el consultorio y son las que han usado mis sobrinos. Por experiencia sé que se ajustan MUY bien.
Sé que en Costa Rica son sillas costosas, por eso quiero aclarar que no son las únicas opciones, pero sí las que yo he probado y recomiendo desde la experiencia.
Lo que más me gusta de esta silla es que crece con el niño, por lo que no se usa solo al inicio de la alimentación complementaria, sino también cuando están más grandes.Por ejemplo, Emma, mi sobrina, con 5 años la sigue usando todos los días en sus comidas.
Sí es una silla más pesada, por lo que no es para estar trasladando constantemente, pero es muy cómoda y se integra muy bien a la mesa familiar. El soporte de pies es ajustable conforme van creciendo, y eso es, sin duda, una de las cosas que más valoro. Además, es fácil de limpiar.
Esta fue la silla que usaron Emma, Gabo y Maia al inicio, y luego alrededor de los dos años pasaron a la Tripp Trapp. Lo que más me gusta de esta silla es lo fácil que es de trasladar: se le quitan las patas, se guarda en un maletín y listo.
Esto fue especialmente útil cuando Emma vivía en Costa Rica y pasábamos fines de semana en la finca de mis papás, porque siempre podía comer con una postura adecuada. El soporte de pies, al inicio, puede quedar un poco alto para bebés más pequeños, pero esto se soluciona fácilmente con un bloque de yoga u otro soporte firme.
También es muy fácil de limpiar.
Más allá de la marca o el modelo, lo más importante es elegir una silla que permita una postura adecuada, que sea segura y que se adapte a la dinámica de tu familia. No se trata de tener “la mejor” silla, sino una que realmente funcione en su día a día y acompañe este proceso de la alimentación de forma cómoda y tranquila.
Por último, es importante que los niños coman siempre en su silla, bajo supervisión y en un ambiente tranquilo. Además, evitar distracciones como pantallas o tecnología durante este momento les permite enfocarse en la comida, en sus sensaciones y en el proceso de aprender a comer.
En este video, pueden observar a Emma usando su silla Tripp Trapp y a Maia la Clikk.

