Masa de pizza

No hay nada como preparar una pizza en casa. Además de ser una actividad divertida para hacer en familia, permite involucrar a los niños en la cocina, favorecer la exposición a diferentes alimentos y crear una comida que todos disfruten.

Esta receta es sencilla, económica y queda con una masa suave por dentro y crujiente por fuera.

Ingredientes:

  • 3 tazas de harina

  • 1¼ tazas de agua tibia

  • 1 cucharada de levadura seca

  • 1 cucharada de azúcar

  • 1 cucharadita de sal

  • 1 cucharada de aceite

Preparación:

  1. En un recipiente, mezcla el agua tibia con la levadura y el azúcar. Revuelve ligeramente y deja reposar durante 5 a 10 minutos, hasta que la mezcla se vea espumosa. Este paso indica que la levadura está activa.

  2. En otro recipiente, mezcla la harina con la sal.

  3. Agrega el aceite y la mezcla de levadura a los ingredientes secos. Mezcla hasta formar una masa.

  4. Coloca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y amásala durante aproximadamente 8 a 10 minutos, hasta obtener una textura suave, lisa y elástica. Si la masa está muy pegajosa, puedes agregar un poco más de harina, poco a poco, evitando excederte.

  5. Coloca la masa en un recipiente, cúbrela con un paño limpio o con plástico para alimentos y deja reposar durante aproximadamente 1 hora, o hasta que haya aumentado de tamaño.

  6. Una vez que la masa haya levado, desgasifícala suavemente con las manos y extiéndela sobre un molde para pizza o una bandeja para horno.

  7. Agrega la salsa de tomate y los ingredientes de tu preferencia. Una excelente oportunidad para incluir vegetales como chile dulce, tomate, hongos, zucchini, espinaca o maíz, además de una fuente de proteína como pollo, atún o carne.

  8. Hornea a 350 °F (180 °C) durante aproximadamente 20 a 30 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente y el queso se encuentre completamente gratinado. (El tiempo puede variar según el grosor de la masa y el horno).

Tip NutriAsch 💛

Preparar pizza en casa es una excelente forma de involucrar a los niños en la cocina. Permitirles elegir y colocar los ingredientes favorece la curiosidad, la exposición repetida a nuevos alimentos y una relación más positiva con la comida. Recuerda que participar en la preparación también es una forma de aprender a comer.

Siguiente
Siguiente

Lentejas con pollo y verduras